Tomar decisiones con miedo: una mirada desde el coaching familiar
- MARIANA CROTTI
- 21 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Tomar decisiones importantes —elegir una carrera, cambiar de rumbo, animarse a algo
nuevo— suele venir acompañado de una emoción incómoda: el miedo.
Miedo a equivocarse,
a defraudar,
a perder tiempo,
a no estar a la altura de las expectativas
propias o ajenas.

En nuestra cultura, el miedo suele verse como una señal de debilidad o confusión. Sin
embargo, desde el coaching familiar, proponemos una mirada diferente: el miedo no es un
obstáculo a eliminar, sino una información valiosa a escuchar.
EL MIEDO NO APARECE PORQUE SÍ
Cuando una decisión genera miedo, generalmente es porque:
lo que está en juego es importante
hay valores personales involucrados
existen expectativas familiares o sociales
la persona está frente a una elección que implica crecer
El miedo no indica incapacidad.
Indica conciencia.
Desde la psicología y la filosofía existencial, este fenómeno ha sido profundamente
estudiado. El filósofo Søren Kierkegaard definía la ansiedad como “el vértigo de la libertad”:
ese estado que aparece cuando una persona toma conciencia de que puede elegir y, al
mismo tiempo, asumir la responsabilidad por las consecuencias de esa elección.
No es el error lo que genera miedo, sino la responsabilidad de ser quien decide.
Desde esta mirada, el miedo no es señal de debilidad, sino de despertar. Aparece cuando
alguien empieza a percibirse como autor de su propio camino, dejando atrás decisiones
automáticas o tomadas para cumplir expectativas externas.
DECIDIR CON MIEDO NO ES DECIDIR MAL
Una de las creencias más limitantes es pensar que primero hay que “sacar el miedo” para
poder decidir bien. La realidad es que la mayoría de las decisiones significativas se toman
con miedo.
La diferencia no está en sentir o no miedo, sino en desde dónde se decide:
desde la presión
desde la urgencia
desde el mandato
o desde la escucha interna y la responsabilidad personal
El coaching acompaña a pasar de una decisión reactiva a una decisión consciente.
EL MIEDO COMO PUERTA A LA REFLEXIÓN
En los procesos de coaching, el miedo se convierte en una puerta para explorar preguntas
más profundas:
¿Qué es lo que realmente temo perder?
¿A quién estoy intentando no decepcionar?
¿Esta elección responde a quién soy hoy o a lo que esperan de mí?
Cuando el miedo se nombra y se escucha, deja de paralizar y empieza a ordenar el proceso
interno.
EL ROL DE LA FAMILIA EN LA TOMA DE DECISIONES
Ninguna decisión importante ocurre en soledad. La familia —con su historia, sus
expectativas y su amor— forma parte del escenario.
Desde el coaching familiar se trabaja para que:
los adultos puedan revisar sus propias proyecciones
el diálogo reemplace a la presión
el acompañamiento no se transforme en control
el joven se sienta sostenido sin sentirse dirigido
Cuando el sistema familiar se vuelve más consciente, la decisión deja de ser una carga
individual.
ELEGIR TAMBIÉN ES APRENDER
No existen elecciones perfectas ni caminos sin errores.
Cada decisión ofrece aprendizaje,
información y crecimiento.

El objetivo del coaching no es garantizar resultados, sino fortalecer a la persona que decide.
Porque cuando alguien aprende a escucharse, a dialogar con su miedo y a hacerse cargo de
sus elecciones, desarrolla una capacidad que le sirve para toda la vida.
Tomar decisiones con miedo no es una falla. Es una expresión de humanidad.
Lo importante no es eliminar el miedo, sino aprender a decidir con mayor conciencia,
presencia y sentido.



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