top of page

Tomar decisiones con miedo: una mirada desde el coaching familiar


Tomar decisiones importantes —elegir una carrera, cambiar de rumbo, animarse a algo

nuevo— suele venir acompañado de una emoción incómoda: el miedo.


  • Miedo a equivocarse,

  • a defraudar,

  • a perder tiempo,

  • a no estar a la altura de las expectativas

  • propias o ajenas.

En nuestra cultura, el miedo suele verse como una señal de debilidad o confusión. Sin

embargo, desde el coaching familiar, proponemos una mirada diferente: el miedo no es un

obstáculo a eliminar, sino una información valiosa a escuchar.


EL MIEDO NO APARECE PORQUE SÍ

Cuando una decisión genera miedo, generalmente es porque:


  • lo que está en juego es importante

  • hay valores personales involucrados

  • existen expectativas familiares o sociales

  • la persona está frente a una elección que implica crecer


El miedo no indica incapacidad.

Indica conciencia.


Desde la psicología y la filosofía existencial, este fenómeno ha sido profundamente

estudiado. El filósofo Søren Kierkegaard definía la ansiedad como “el vértigo de la libertad”:

ese estado que aparece cuando una persona toma conciencia de que puede elegir y, al

mismo tiempo, asumir la responsabilidad por las consecuencias de esa elección.


No es el error lo que genera miedo, sino la responsabilidad de ser quien decide.

Desde esta mirada, el miedo no es señal de debilidad, sino de despertar. Aparece cuando

alguien empieza a percibirse como autor de su propio camino, dejando atrás decisiones

automáticas o tomadas para cumplir expectativas externas.


DECIDIR CON MIEDO NO ES DECIDIR MAL

Una de las creencias más limitantes es pensar que primero hay que “sacar el miedo” para

poder decidir bien. La realidad es que la mayoría de las decisiones significativas se toman

con miedo.

La diferencia no está en sentir o no miedo, sino en desde dónde se decide:


  • desde la presión

  • desde la urgencia

  • desde el mandato


o desde la escucha interna y la responsabilidad personal

El coaching acompaña a pasar de una decisión reactiva a una decisión consciente.


EL MIEDO COMO PUERTA A LA REFLEXIÓN

En los procesos de coaching, el miedo se convierte en una puerta para explorar preguntas

más profundas:


  • ¿Qué es lo que realmente temo perder?

  • ¿A quién estoy intentando no decepcionar?

  • ¿Esta elección responde a quién soy hoy o a lo que esperan de mí?


Cuando el miedo se nombra y se escucha, deja de paralizar y empieza a ordenar el proceso

interno.


EL ROL DE LA FAMILIA EN LA TOMA DE DECISIONES

Ninguna decisión importante ocurre en soledad. La familia —con su historia, sus

expectativas y su amor— forma parte del escenario.

Desde el coaching familiar se trabaja para que:


  • los adultos puedan revisar sus propias proyecciones

  • el diálogo reemplace a la presión

  • el acompañamiento no se transforme en control

  • el joven se sienta sostenido sin sentirse dirigido


Cuando el sistema familiar se vuelve más consciente, la decisión deja de ser una carga

individual.


ELEGIR TAMBIÉN ES APRENDER



No existen elecciones perfectas ni caminos sin errores.

Cada decisión ofrece aprendizaje,

información y crecimiento.

El objetivo del coaching no es garantizar resultados, sino fortalecer a la persona que decide.

Porque cuando alguien aprende a escucharse, a dialogar con su miedo y a hacerse cargo de

sus elecciones, desarrolla una capacidad que le sirve para toda la vida.


Tomar decisiones con miedo no es una falla. Es una expresión de humanidad.

Lo importante no es eliminar el miedo, sino aprender a decidir con mayor conciencia,

presencia y sentido.

 
 
 

Comentarios


bottom of page