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Ser mujer: luz, coraje y transformación

Foto del escritor: MARIANA CROTTI
MARIANA CROTTI
8 mar
2 min de lectura

En homenaje al Día de la Mujer quiero escribir sobre la mujer que veo, la que conozco, la que soy y la que tantas veces me inspira.


Esa mujer que hace, decide, crea, rompe esquemas… pero que al mismo tiempo sabe ser compañía, estímulo y ejemplo.


Una mujer que no necesita levantar la voz para liderar, porque su presencia ya genera movimiento. Una mujer que entiende que la verdadera fortaleza no está en imponerse, sino en construir, sostener y transformar.


Ser mujer también es ser madre —biológica o emocionalmente— desde un lugar distinto al que aprendimos durante generaciones.


Es maternal desde la confianza. Desde la valentía de dar libertad y autonomía desde temprano. Desde el profundo entendimiento de que la autoestima de un hijo no se construye controlando, sino confiando.


Esa mujer que sabe ser calma en medio de las tormentas. Que no le teme a las conversaciones difíciles, pero que tiene la capacidad de transformar el conflicto en una conversación profunda, honesta y amorosa.


Porque ser mujer es también ser vida, armonía y presencia.


Pero la mujer no es solo en su hogar.


Fuera de él también es inspiración para sus pares. Es amiga, confidente, compañera de camino.


Las mujeres de las últimas generaciones hicimos algo mucho más profundo que independizarnos o empoderarnos.


Fuimos —y seguimos siendo— gestoras de cambios culturales.


  • Llevamos inteligencia emocional e intuición a grandes empresas e instituciones.

  • Llevamos amor y seguridad a nuestros hogares.

  • Y llevamos coraje, escucha y transformación a nuestra tribu de mujeres.


Poco a poco fuimos desarmando una vieja idea que decía que las mujeres éramos competitivas o envidiosas entre nosotras.


Hoy emerge otro modelo.


El de la mujer que coopera. La que celebra a otra mujer. La que acompaña. La que escucha.


La que inspira.

La mujer que puede ser amiga, compañera, madre, coach, líder, dirigente… y al mismo tiempo seguir siendo profundamente humana.


Quizás el cambio más grande que estamos generando no sea en los roles que ocupamos, sino en la forma en que habitamos el mundo.


Un mundo con más corazón.


Hoy celebro a cada mujer que camina este camino con valentía, sensibilidad y amor.


Feliz día a nosotras.

 
 
 

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