Adolescentes vs adultos: cuando las emociones no se gestionan igual
- MARIANA CROTTI
- 13 abr
- 2 min de lectura
Si convivís con un adolescente, probablemente en algún momento pensaste:
“¿Por qué reacciona así?”
“¿Por qué no piensa antes de actuar?”
“¿Por qué todo es tan intenso?”
Y muchas veces la respuesta automática es:
“Es mala actitud”, " esta imposible", “no le importa nada”, “no sabe controlarse”.
Pero hay algo importante que como adultos necesitamos entender:
No es que no quieren gestionarse mejor. Es que todavía no pueden hacerlo como nosotros.
El cerebro adolescente no es un cerebro adulto
Durante la adolescencia, el cerebro está en pleno proceso de transformación.
La corteza prefrontal -la parte del cerebro encargada de la toma de decisiones, el control de impulsos y la regulación emocional - termina de desarrollarse entre los 20 y 25 años. (fuente: NIMH)
Mientras tanto sucede:
- Poda neuronal (elimina conexiones no usadas)
- Mielinización (fortalece conexiones)
Resultado: un cerebro en construcción.
El verdadero conflicto: emoción vs control
Hay algo aun mas importante
El sistema emocional madura antes que la parte racional.
Esto genera un desbalance:
- Emoción fuerte
- Poco control (aún en desarrollo)
Por eso:
reaccionan impulsivamente
les cuesta pensar a largo plazo
se frustran rápido
les cuesta poner en palabras lo que sienten
No es falta de voluntad. Es desarrollo en proceso.
¿Qué necesitan de nosotros?
Si entendemos esto, dejamos de juzgar y empezamos a guiar.
Un adolescente necesita:
- Poner en palabras lo que siente
- Bajar la intensidad emocional
- Aprender a pausar
- Un espacio seguro sin humillación
La gestión emocional se aprende en vínculo.
Ser padre guía
Ser padre guía implica:
- Entender el momento evolutivo
- No exigir respuestas adultas
- Estar presente sin invadir
- Sostener sin reaccionar
¿Por dónde empezar?
Necesitamos entender las emociones para poder acompañar.
Una invitación
En el taller Puente trabajamos:
- Cómo ser padre guía
- Cómo acompañar sin juzgar
- Cómo mejorar el vínculo
Tu hijo no es un problema. Es una persona en desarrollo.
No necesitás tener todas las respuestas. Solo acompañar el proceso.



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